Serigrafía cerámica: el principio de la historia

Escribo este artículo en respuesta a las numerosas preguntas que he recibido sobre mis últimas investigaciones sobre la impresión cerámica. Será el primero de una serie que escribiré a medida que vaya haciendo progresos y descubrimientos que compartiré con vosotros.

Bol de cerámica con impresión de flores

Bol de grés con impresión de flores, esmalte Chun

Durante los últimos dos años, he estado explorando la serigrafía sobre cerámica, las calcomanías o “transfers” hechos a mano y los métodos de impresión alternativos.

Empecé por asociarme con Aurélie Dumont, serigrafista (www.aureliedumont.be), para aprender las técnicas básicas de una profesional.

Para crear los marcos de serigrafía que luego íbamos a usar, habríamos podido elegir dibujos o fotos para imprimirlos. Como Aurélie conocía mi enfoque artístico, estrechamente vinculado a lo vivo, me propuso utilizar plantas y flores del jardín. Como puedes imaginar, ¡estaba encantada con esta nueva posibilidad! Como se puede ver en las fotos, Aurélie hizo unos pequeños dibujos para rellenar los rincones vacíos: ¡un enfoque ecológico para que no se pierda ni un pequeño espacio!

Plantas en una pantalla de serigrafía

Mi amiga aplicó una emulsión fotosensible a dos pantallas -así llamamos a las telas de serigrafía que parecen mosquiteros muy finos- extendidas sobre los marcos.

Desde el principio quise trabajar con mallas bastante finas porque ya buscaba imprimir con muchos detalles. Aurélie me ofreció dos de sus pantallas: una con una malla de 61 y otra con una malla menos apretada de 43.

Tras presionar un poco las plantas para que se aplanaran, las colocamos encima de las pantallas.

Con cuidado, las colocamos en una máquina que utiliza lámparas UV para imitar la luz solar necesaria para solidificar el producto fotosensible aplicado a las pantallas. Debo añadir aquí que esta máquina es indispensable en un país como Bélgica (donde vivo) en el que, como todo el mundo sabe, llueve a todas horas, ¡jaja!

Después de 3 minutos y medio de exposición, Aurélie sacó los marcos de la máquina y, tras retirar las plantas, los enjuagó: la emulsión que había quedado oscurecida por la acción de la luz se disolvió en agua, dejando al descubierto las superficies de malla intactas. La emulsión que se había insolado se había endurecido, bloqueando así la malla de la pantalla en las superficies no ocultas por las plantas.

Se podría decir que estos marcos guardan un rastro de las plantas que recogimos: ¡su sombra! Este proceso me pareció super poético y sensible.

Por supuesto, fue una primera etapa, probablemente la más sencilla desde el punto de vista técnico, ya que la investigación relativa a los engobes (tierras coloreadas) y otros colores de subesmalte requerirá muchas pruebas y mucho tiempo. Os hablaré de estas investigaciones en un próximo artículo.

¡Hasta pronto!

Flores secas de mi herbario

Flores secas de mi herbario